Pocos dudan de que Nick Kyrgios es de los tenistas más talentosos del mundo. Capaz de borrar por completo en la cancha a los mejores del ranking. Pero durante su carrera, ese talento indiscutible ha estado eclipsado por su complicado temperamento, que le ha jugado una mala pasada en más de una oportunidad.

El de Canberra ha estado involucrado en varias polémicas, desde discusiones con rivales y miembros del público, hasta innumerables peleas con los jueces de silla. Eso le ha costado tener un mejor ranking y, sobre todo, ganar torneos importantes.

Su participación en el US Open, que finalizó con una derrota contra Khachanov en cuartos de final, marca el cambio que ha tenido en los últimos meses. «Me sentí como una mierda», dijo después de perder. Kyrgios ahora se exige más, algo que antes no pasaba mucho.

Cambio en la narrativa de Nick Kyrgios

El 2022 está marcando un giro de 180 grados para el australiano. Todo comenzó en su tierra natal, donde conquistó el título del Australian Open en dobles con su compatriota Thanasi Kokkinakis. Es, hasta ahora, el mayor logro de su carrera. A partir de ahí, las cosas poco a poco fueron cambiando, dejando atrás sus luchas mentales.

Nick Kyrgios y Thanasi Kokkinakis con el trofeo del Australian Open.

«Siento que estoy muy orgulloso por cómo he vuelto después de todo. He estado en muchas situaciones difíciles mentalmente y en muchos lugares oscuros». Kyrgios ya no quería que otros sufrieran por él. «Ya no quería jugar. Sentí que estaba decepcionando a otros y no quería seguir haciéndolo», dijo.

Ya no quería jugar. Sentí que estaba decepcionando a otros y no quería seguir haciéndolo

Nick Kyrgios

La temporada de césped lo cambió todo

Kyrgios sabía que su nivel en la cancha no era el problema. Una vez trabajó la parte mental, empezó a darse cuenta de que estaba desperdiciando tiempo. «Entonces, no sé, traté de mirar mi carrera en perspectiva. Me dije, siento que todavía tengo mucho que darle a este deporte. Eso fue. Entrené duro y mantuve mi cabeza baja.»

Con esa mentalidad tuvo los siguientes resultados en hierba y cancha dura: semifinal en Sttutgart y Halle, segunda ronda en Mallorca y la final en Wimbledon, que perdió contra Djokovic. Precisamente este último objetivo fue el que le hizo entender que, cuando está centrado, puede conseguir cosas importantes.

«Obviamente, ganar ayuda. La motivación ha estado ahí. Es fácil entrenar. Obviamente, es más fácil despertarse cuando las cosas van bien»

Nick Kyrgios
Kyrgios, semifinalista de Wimbledon.

Lección del US Open

El australiano llegó a Nueva York con ganas de dar la sorpresa, pese a ser el número 23 del ranking. Ganó el ATP 500 de Washington antes del US Open, aunque él mismo no quería subirse muchos los ánimos. En el Masters 1000 de Montreal, esto le dijo el australiano a Nelson Pérez de Hispanic Sports Media:

Dio el batacazo contra Daniil Medvedev, al vencerlo en cuatro sets y quitándole al ruso la cima del ranking. Tal fue la importancia del triunfo, que Nick Kyrgios pasó a ser el favorito en las apuestas para ganar, por encima de Nadal (ya eliminado) y Alcaraz (jugará cuartos de final contra Sinner).

Ayer contra Khachanov, Kyrgios tenía la oportunidad de plantarse en la semifinal contra Casper Ruud. Pero regresaron los fantasmas y al de Canberra lo superó el escenario y mente. Perdió en cinco sets y dejó una mala imagen al finalizar el partido, con un gesto que no gustó al público.

Pese a esto, está claro que es otro Nick Kyrgios, al menos eso está tratando de ser. Las buenas y malas experiencias de este 2022 le servirán para terminar con fuerza el año y para seguir mejorando de cara a los próximos años.

El talento lo tiene, por algo tiene récord de 15-11 contra tenistas top 5 del mundo. Aunque pronto, Kyrgios espera formar parte de la élite del tenis y por eso su mente está en seguir escalando posiciones.


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Juan Sarcos

Colaborador en Hispanic Sports Media. @juansarcos_1996 en Instagram.

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